Reflejar, Velos, y la Gloria de Dios
“Por eso, todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria, y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu”. 2 Cor. 3:18
Reflejar o “parafrasear” es el proceso de resumir los puntos principales de la otra persona con nuestras propias palabras y devolverlos de una forma constructiva. Reflejar puede abarcar tanto el concepto de lo que la otra persona ha dicho como los sentimientos asociados.
Reflejar no exige que uno esté de acuerdo con lo que dice la otra persona; simplemente muestra si usted comprendió sus pensamientos y sentimientos. Al reflejar indica que estuvo prestando atención y está intentando entender a la otra persona. Cuando los demás perciben esto, tienen una menor probabilidad de repetirse o a levantar la voz para explicar su punto.
Tomado del libro “El Pacificador: Una guía bíblica a resolver conflictos personales” de Ken Sande, Edición Actualizada (Grand Rapids, Baker Books, 2003) p. 116-117
Alimento para la paz
¿Considera que sus esfuerzos de paz son como pruebas cubiertas con velos?
El apóstol Pablo señala que los rostros sin velo pertenecen aquellos que son del Señor—cristianos, creyentes, hijos e hijas de Dios. Y como tales, nuestros rostros sin velo reflejan la gloria de Dios. Tomemos estos pensamientos de 2 Corintios y combinémoslos con los comentarios de Ken sobre reflejar. Si realmente permitimos que Su imagen se vea manifiesta en nuestras palabras, pensamientos y sentimientos, entonces tal reflejo toma lugar entre nosotros y la otra persona. El velo es quitado y la gloria de Dios pasa a ser el centro de la situación. Se presenta una apertura que nos permite escuchar y ver más claramente.
Sin embargo, cuando nuestros pensamientos u opiniones nublan la conversación, entonces el reflejo es todo menos lo verdadero. No podremos resumir claramente las palabras de la otra persona, mucho menos responderles de manera constructiva. Nuevamente nos colocamos el velo, y nuestra gloria personal triunfa por breves instantes. O, podemos tener un reflejo mecánico, repitiendo nuevamente las palabras con gestos y articulaciones oportunos, pero ¿reflejamos la gloria de Dios? ¡Ni cerca!
Pero realmente, ¿cómo debe ser este reflejo? El mejor ejemplo lo tenemos en Jesús. Nuestro salvador caminó en nuestro camino con un rostro descubierto. Constantemente, Jesús se sometía a la voluntad del Padre, en palabra y tiempo. Tanto así, que llevó a Juan a escribir: Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado Su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre lleno de gracia y verdad (Juan 1:14). Al ver a Jesús, vemos al Padre.
Ahora considere algunas maneras en la que Jesús reflejó la Gloria de Dios en Su caminar anunciando la paz. Para aquellos atribulados por el pecado, enfermedad o vergüenza, la gloria del Unigénito era de misericordia y gracia, siempre invitando al peor de estos a tomar Su mano y experimentar Su amor (“Venid a mí…”). Sin embargo, para los fariseos y lideres religiosos, El Unigénito era firme y duro (¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!) Era el mismo Jesús, la misma gloria, pero reflejos diferentes. Jesús estaba bien atento a lo que estaba de pie, sentado, erguido o llorando delante de El; El siempre prestaba atención. Si confundimos Su imagen con una estéril igualdad en materia de paz, nos colocamos el velo nuevamente. Por ende los reflejos se parecen más a nosotros, y lejos de parecerse a El.
El apóstol Pablo señala que los rostros sin velo pertenecen aquellos que son del Señor—cristianos, creyentes, hijos e hijas de Dios. Y como tales, nuestros rostros sin velo reflejan la gloria de Dios. Tomemos estos pensamientos de 2 Corintios y combinémoslos con los comentarios de Ken sobre reflejar. Si realmente permitimos que Su imagen se vea manifiesta en nuestras palabras, pensamientos y sentimientos, entonces tal reflejo toma lugar entre nosotros y la otra persona. El velo es quitado y la gloria de Dios pasa a ser el centro de la situación. Se presenta una apertura que nos permite escuchar y ver más claramente.
Sin embargo, cuando nuestros pensamientos u opiniones nublan la conversación, entonces el reflejo es todo menos lo verdadero. No podremos resumir claramente las palabras de la otra persona, mucho menos responderles de manera constructiva. Nuevamente nos colocamos el velo, y nuestra gloria personal triunfa por breves instantes. O, podemos tener un reflejo mecánico, repitiendo nuevamente las palabras con gestos y articulaciones oportunos, pero ¿reflejamos la gloria de Dios? ¡Ni cerca!
Pero realmente, ¿cómo debe ser este reflejo? El mejor ejemplo lo tenemos en Jesús. Nuestro salvador caminó en nuestro camino con un rostro descubierto. Constantemente, Jesús se sometía a la voluntad del Padre, en palabra y tiempo. Tanto así, que llevó a Juan a escribir: Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado Su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre lleno de gracia y verdad (Juan 1:14). Al ver a Jesús, vemos al Padre.
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PeaceMeal es una publicación semanal de Peacemaker Ministries (www.Peacemaker.net). Traducido y distribuido con autorización. Todos los derechos reservados.
Si considera que este PeaceMeal le ha sido de ayuda, siéntase en la libertad de reenviarlo a sus amigos. Si quiere imprimir este PeaceMeal en el boletín semanal de su iglesia o carta informativa, tiene la libertad para hacerlo. Solo le pedimos que no cambie el lenguaje (sin permiso) y que incluya la nota de referencia del libro de El Pacificador (Tomado del libro “El Pacificador: Una guía bíblica a resolver conflictos personales” de Ken Sande, Edición Actualizada (Grand Rapids, Baker Books, 2003) p. 49-50). También le solicitamos que incluyan la siguiente información:
PeaceMeal es una publicación de Peacemaker Ministries. Copyright 2006. Reimpreso con permiso. Para inscribirse a esta gratis publicación semanal (en Inglés), vaya a la página web de Peacemaker Ministries a www.Peacemaker.net.
Si ha escuchado situaciones en las cuales Dios utiliza los PeaceMeals en la vida de sus hijos, nos gustaría escuchar sobre eso .¡Por favor coméntenos sus testimonios!
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