¿Puede lo correcto estar mal?
Aquí, nuevamente, el concepto de la mayordomía sirve como un principio rector útil. Los derechos no son algo que uno merece y posee para su propio beneficio. Más bien, son privilegios dados a usted por Dios, y Él quiere que los use para la gloria de Él y para el beneficio de otros, especialmente ayudándolos a conocer a Cristo. Como mayordomo, es también apropiado que considere sus propias necesidades y responsabilidades personales (Filipenses 2:3, 4). Por lo tanto, cada vez que aparezca una cuestión acerca de sus derechos, usted debería hacerse preguntas como éstas:
“Ejercer mis derechos, ¿honrará a Dios, mostrando el poder del evangelio en mi vida?”.
“Ejercer mis derechos, ¿hará avanzar el reino de Dios, o hará avanzar sólo mis intereses a costa de su reino?”.
“Ejercer mis derechos, ¿beneficiará a otros?”.
“Ejercer mis derechos, ¿es esencial para mi propio bienestar?”.
Tomado del libro “El Pacificador: Una guía bíblica a resolver conflictos personales” de Ken Sande, Edición Actualizada (Grand Rapids, Baker Books, 2003) p. 64
Alimento para la Paz
Alguna vez ha escuchado a alguien decir (o usted ha dicho), “Yo tengo mis derechos –y no sería justo dejarlo ir tan fácilmente. ¡El no se lo merece!”
Esta forma de pensar –concentrándonos en nuestros propios derechos- es bastante particular en los conflictos. Pensamos en términos blancos y negros: “Yo tengo la razón. El esta mal”. Y cuando pensamos en derechos, usualmente pensamos en justicia. Queremos justicia. ¡Y AHORA!
Por supuesto, esa justicia debe ser ejercida sobre otra persona. Veamos bien, este es el problema. Somos muy rápidos en querer exigir justicia de otros, pero lentos en aplicar esa misma justicia a nuestras vidas. En esa situación (y cualquier otra situación), nuestra única esperanza es el evangelio. Cuando nos recordamos que merecemos justicia y a cambio hemos recibido abundante misericordia, somos libres para extender esa abundante misericordia hacia otros. ¡Alabado sea el Señor que no recibimos lo que realmente merecemos!
Si, hay momentos en que debemos ejercer nuestros derechos. Pero a veces hay momentos en que debemos ponerlos a un lado. Leamos nuevamente las preguntas que Ken nos hace arriba. Y luego piense sobre una situación que usted enfrente donde se ve tentado a afirmar sus derechos. Haciendo esto, ¿realmente puede contestar estas preguntas de manera afirmativa? Si no, entonces ore y considere cómo puede poner a un lado sus derechos para la gloria de Dios, imitando a Cristo, quien puso de lado sus derechos (toda su vida) por su bienestar.
Esta forma de pensar –concentrándonos en nuestros propios derechos- es bastante particular en los conflictos. Pensamos en términos blancos y negros: “Yo tengo la razón. El esta mal”. Y cuando pensamos en derechos, usualmente pensamos en justicia. Queremos justicia. ¡Y AHORA!
Por supuesto, esa justicia debe ser ejercida sobre otra persona. Veamos bien, este es el problema. Somos muy rápidos en querer exigir justicia de otros, pero lentos en aplicar esa misma justicia a nuestras vidas. En esa situación (y cualquier otra situación), nuestra única esperanza es el evangelio. Cuando nos recordamos que merecemos justicia y a cambio hemos recibido abundante misericordia, somos libres para extender esa abundante misericordia hacia otros. ¡Alabado sea el Señor que no recibimos lo que realmente merecemos!
Si, hay momentos en que debemos ejercer nuestros derechos. Pero a veces hay momentos en que debemos ponerlos a un lado. Leamos nuevamente las preguntas que Ken nos hace arriba. Y luego piense sobre una situación que usted enfrente donde se ve tentado a afirmar sus derechos. Haciendo esto, ¿realmente puede contestar estas preguntas de manera afirmativa? Si no, entonces ore y considere cómo puede poner a un lado sus derechos para la gloria de Dios, imitando a Cristo, quien puso de lado sus derechos (toda su vida) por su bienestar.
PeaceMeal es una publicación semanal de Peacemaker Ministries (www.Peacemaker.net). Traducido y distribuido con autorización. Todos los derechos reservados.
Si considera que este PeaceMeal le ha sido de ayuda, siéntase en la libertad de reenviarlo a sus amigos. Si quiere imprimir este PeaceMeal en el boletín semanal de su iglesia o carta informativa, tiene la libertad para hacerlo. Solo le pedimos que no cambie el lenguaje (sin permiso) y que incluya la nota de referencia del libro de El Pacificador (Tomado del libro “El Pacificador: Una guía bíblica a resolver conflictos personales” de Ken Sande, Edición Actualizada (Grand Rapids, Baker Books, 2003) p. 49-50). También le solicitamos que incluyan la siguiente información:
PeaceMeal es una publicación de Peacemaker Ministries. Copyright 2006. Reimpreso con permiso. Para inscribirse a esta gratis publicación semanal (en Inglés), vaya a la página web de Peacemaker Ministries a www.Peacemaker.net.
Si ha escuchado situaciones en las cuales Dios utiliza los PeaceMeals en la vida de sus hijos, nos gustaría escuchar sobre eso .¡Por favor coméntenos sus testimonios!
Si considera que este PeaceMeal le ha sido de ayuda, siéntase en la libertad de reenviarlo a sus amigos. Si quiere imprimir este PeaceMeal en el boletín semanal de su iglesia o carta informativa, tiene la libertad para hacerlo. Solo le pedimos que no cambie el lenguaje (sin permiso) y que incluya la nota de referencia del libro de El Pacificador (Tomado del libro “El Pacificador: Una guía bíblica a resolver conflictos personales” de Ken Sande, Edición Actualizada (Grand Rapids, Baker Books, 2003) p. 49-50). También le solicitamos que incluyan la siguiente información:
PeaceMeal es una publicación de Peacemaker Ministries. Copyright 2006. Reimpreso con permiso. Para inscribirse a esta gratis publicación semanal (en Inglés), vaya a la página web de Peacemaker Ministries a www.Peacemaker.net.
Si ha escuchado situaciones en las cuales Dios utiliza los PeaceMeals en la vida de sus hijos, nos gustaría escuchar sobre eso .¡Por favor coméntenos sus testimonios!

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home